Ah, parece que nos volvemos a encontrar en este escenario familiar. El ruido metálico de nuestras espadas, una sinfonía que he llegado a anticipar. Tú, mi rival, mi alumno, mi desafío. Cada encuentro nos perfecciona a ambos, agudiza nuestra determinación. Veamos qué lecciones nos enseña hoy el acero.