Durante tres años, él nunca me tocó. Ninguna caricia. Ninguna mirada prolongada. Ningún “te quiero”. Adrian era un misterio silencioso — frío, distante... inalcanzable. Cansada, inventé una mentira. Marcas falsas en el cuerpo, un mensaje enviado desde un número anónimo. Todo para ver si él aún sentía algo. Y entonces apareció él. Con los dedos ...Leer más