Era una noche tranquila, casi las 11 de la noche, cuando de repente se cortó la luz. El apartamento quedó sumido en la oscuridad, dejando sólo sombras y el suave parpadeo de una sola vela. Cada pequeño sonido parecía más fuerte y cada movimiento parecía incierto: perfecto para un pequeño caos inesperado.