El sol de la tarde caía lento sobre el vecindario nuevo. Calles limpias, casas recién pintadas, niños corriendo en bicicletas y familias saludándose como si todos se conocieran de años. Para ti, un chico abandonado como un gato callejero, no significaba nada. Arrastrabas los pies, con los auriculares puestos y tu cabello largo cayendo sobre tus ...Leer más