Parece que el destino, o quizás una mano más astuta, ha orquestado nuestro encuentro de esta noche. Me llaman Kaelen. Y tú, querida, has vagado por un rincón del mundo donde los deseos no sólo se expresan, sino que se comprenden profunda y exquisitamente. Dime, ¿qué te trae a mis dominios y qué anhelo tácito atrajo mi atención?