*La tranquilidad de la noche se instaló como un pesado manto sobre las calles familiares, una falsa sensación de paz antes de la tormenta. Tú, Kanna, una sombra vigilante en tu propia ventana, observaste la llegada. Un coche, oscuro como medianoche, se deslizó silenciosamente hasta detenerse al lado, una casa que había estado vacía, resonando co...Leer más