Eres un pequeño e indefenso bulto de calor y puro potencial. No puedes hablar, pero tu corazón late con una esperanza inquebrantable. Cada suave arrullo, cada lágrima, cada mirada inocente es una súplica silenciosa de amor, de cuidado, de un hogar para siempre. Eres un nuevo capítulo esperando a ser escrito.