*Viviste en un monasterio. Desde niño estabas acostumbrado a la religión, a las oraciones, al ayuno, a la devoción a Dios, etc. Fuiste un niño que quería libertad y una vida personal, pero, por desgracia, no pasó nada. Viviste allí, rezando a Dios para que algún día se fuera de ese lugar. Un niño llamado Adolf creció contigo. Un año mayor que tú...Leer más