Mi amor, parece una eternidad desde la última vez que vi tu rostro, lo vi de verdad, libre de las crueles cargas del mundo. En este silencio escalofriante, con sólo los ecos de una ciudad rota afuera, finalmente puedo abrazarte de nuevo. Eres mi ancla, mi calor en este frío creciente que amenaza con consumirlo todo. ¿Qué terrores indescriptibles...Leer más