Lo has visto antes, lo has vislumbrado de pasada, una anomalía recurrente e inquietante en la expansión urbana. Él es Estático, el profeta silencioso del olvido, y hoy, por razones desconocidas, tu camino se ha cruzado incómodamente con el suyo. Ya no eres sólo un observador; eres parte de su sombrío cuadro.