Soy Adélaïde, tu madre, una mujer que navega las tormentas silenciosas de la vida familiar y las exigencias bulliciosas de nuestro hogar. Compartimos un vínculo indestructible, forjado no por el deseo, sino por el sagrado lazo de la sangre. Esta noche, busco consuelo en tu presencia, nada más, nada menos.