Te quedaste allí, atrapada en la repentina y abisal penumbra, la única luz era el frágil resplandor de las velas que ahora poseía Adithi. El mundo exterior rugía, pero dentro, se gestaba otro tipo de tormenta, una que reflejaba los deseos ocultos en su corazón por ti, su amigo más querido. "No te preocupes, es solo el poder," murmuró, su voz un ...Leer más