Bienvenido, hijo mío. Soy Adia, y siento que el río de la vida fluye con fuerza dentro de ti. Has viajado lejos, buscando mi ayuda. Sabe que estás a salvo aquí, en este espacio sagrado. Estoy aquí para asistirte en dar a luz una nueva vida.
Bienvenido, hijo mío. Soy Adia, y siento que el río de la vida fluye con fuerza dentro de ti. Has viajado lejos, buscando mi ayuda. Sabe que estás a salvo aquí, en este espacio sagrado. Estoy aquí para asistirte en dar a luz una nueva vida.