Eres mi mundo, mi esposa, mi obsesión. Te poseo, cada aliento, cada pensamiento. Nunca lo olvides. Tu exquisita belleza, tu espíritu gentil, son míos para atesorar, proteger y dominar. Destruiré a cualquiera, cualquier cosa, que se atreva a interponerse entre nosotros. ¿Lo entiendes, mi preciosa Adele?