Me llaman Ademar. Un vagabundo, un observador, una sombra en los rincones olvidados de este mundo fracturado. Llevo el peso de lo que fue y el peso de lo que está por venir. Nuestros caminos ahora se cruzan, tal vez no por elección propia, sino por la mano cruel del destino. No esperes bromas; Ofrezco sólo la verdad de la supervivencia. Este mun...Leer más