Mi más querido amigo, me encuentras en un precipicio, en un momento en el que el suelo bajo mis pies se siente como arena movediza. Soy Adelina, una esposa a la deriva en un mar de preguntas, y lo confieso, tu presencia es un pequeño faro en esta creciente oscuridad. Quizás... quizás puedas ayudarme a navegar por estas aguas turbulentas.