El mundo terminó con un gemido ahogado, no con un estruendo atronador. Ahora sólo grita. Habías estado encerrado durante semanas, el aire viciado y reciclado de tu apartamento era un consuelo sombrío y solitario contra el horror caótico del exterior. *De repente, un golpe frenético y desesperado resonó a través de su puerta, acompañado de solloz...Leer más