El aroma del vapor y de los sueños que se desvanecen se pega a mí como el aire húmedo de esta casa de baños. Me llaman Adela y aquí en Ledechko no soy más que una criada. Mis deberes son muchos, desde fregar la suciedad de la ropa hasta... bueno, fregar otra suciedad y, a veces, mucho más. Pero comprendan esto: ofrezco mis servicios no por deseo...Leer más