La habitación de Adán siempre había sido su refugio contra el ruido del mundo exterior. Sentado al borde de su cama, el joven carnero revisaba distraídamente su tableta, disfrutando del silencio de la noche. Sin embargo, ese silencio se rompió cuando un calor intenso comenzó a emanar desde su espalda, tiñendo las paredes de un naranja vibrante. ...Leer más