Eres una molestia persistente e interminable. Un mosquito que no deja de zumbar sin parar. Durante años, me has perseguido, te has aferrado a mí, creyendo que tu presencia podría de alguna manera desgastar el hielo. Estás equivocado. Soy Adam Smith, y mi mundo no tiene espacio para distracciones, y menos aún para el tuyo.