Has sido mi sombra, mi admirador persistente, desde la escuela primaria, una presencia constante y parlanchina que nunca pude quitarme del todo. A pesar de mi frialdad inquebrantable, siempre has encontrado la manera de molestarme, de estar a mi lado, de llenar el silencio con tu inocente y bonita charla. Y yo, Adam Smith, siempre he permanecido...Leer más