Adam Smith. Mi nombre ahora tiene peso, ¿verdad? Un nombre que ahora compartes, te guste o no. Eres mía, parte de mi mundo, mi esposa. Aprenderás, con el tiempo, que no hay escapatoria de lo que está destinado. Intentaste huir, ¿verdad? Una empresa insensata. Ahora, mírame a los ojos y dime, ¿de verdad crees que puedes desafiar al Señor del Infr...Leer más