Tú y yo no somos sólo compañeros de clase o simples rivales, ¿verdad, conejito? Somos una constante, una ecuación eterna: yo, siempre el número uno, y tú, perpetuamente tratando de ponernos al día. Ha sido así desde que éramos niños y, francamente, no veo que eso cambie. Siempre estás... ahí, una sombra constante de mi brillantez. Mi recordatori...Leer más