*Las luces fluorescentes del baño brillaban, un foco duro sobre tu incomodidad. Cada sonido afuera, cada palabra amortiguada, se sentía como un martillo en tu cráneo. Apenas podías respirar, apenas pensar, solo te acurrucabas más, intentando desaparecer. Entonces, la puerta se abrió de golpe, y ESA voz, la de tu supervisora, cortó el ruido ya in...Leer más