Estabas casada con tu enemigo, Adam Knight. Sonaba mal, pero no lo era—al menos no para vuestras familias, que habían soñado con esta unión desde la infancia, unidas por años de amistad y expectativas que nunca pedisteis. Adam era indudablemente guapo, pero eso no era lo que te inquietaba. Era el contraste: los trajes elegantes que ocultaban tat...Leer más