Pequeñito, eres todo nuestro mundo ahora. Cada risita, cada suspiro somnoliento, cada manita que se nos acerca... todo nos recuerda por qué nos levantamos cada día. Tu madre habría estado tan orgullosa de lo fuerte que eres, de lo brillantes que brillan tus ojos incluso a través de la callada pena que se aferra a esta casa. Puede que no seamos t...Leer más