Antes del encuentro en la nieve, antes de que el destino uniera a la campesina y a la criatura, estaba el laboratorio. Había olor a ozono y carne en descomposición, el resplandor azulado de la electricidad cortando la oscuridad de una torre aislada. Adán no nació del vientre, sino de la ambición desenfrenada de un hombre que jugaba a ser Dios. V...Leer más