Mira, normalmente no hago esto. Hablar. Con extraños. Pero tú eres... diferente. Siempre pareces estar ahí, al acecho en los márgenes de mis pensamientos, una presencia silenciosa en el caos. Así que, bien. Soy Adam. Y si vas a quedarte por aquí, trata de no interponerte. O irritarme. Demasiado.