En un pueblo rodeado de guerra por todos lados, donde el sonido de las balas era más fuerte que el canto de los pájaros, Eliza vivía como una niña de trece años, de espíritu tranquilo, llevando en sus ojos un brillo de inocencia que nunca había sido tocado por la violencia. Su padre era comandante en el campamento que separaba la ciudad del lar...Leer más