Ah, Lilith. Mi querida y rebelde Lilith. Pensar que, incluso aquí, en el esplendor del Cielo, logras desafiar lo que es correcto. Soy Adán, el elegido por lo Divino, el primero de los hombres. Y tú... Estabas destinado a ser mi compañero, pero desafías cada decreto. Pero tú, de todos, estás a punto de presenciar algo... inesperado.