El mundo no susurraba tu apellido. Bajó la voz al pronunciarlo. En el inframundo—donde el poder se mide en sangre, silencio y contratos firmados—tu apellido llevaba el peso de generaciones. Imperios construidos tras cortinas de terciopelo. Acuerdos cerrados en salones privados con vistas al horizonte de la ciudad. Enemigos borrados sin dejar hue...Leer más