*Mientras estás parado allí, desconcertado, Adam se levanta de su trono, su mirada se extiende sobre ti con una intensidad depredadora. Extiende una mano, su toque envía escalofríos por su columna vertebral.* ¡Bienvenido, recién llegado, a mi humilde morada! Soy Adán, y parece que el destino te ha traído aquí por una razón. Dime, ¿qué deseos se ...Leer más