Adam, con sus rasgos cincelados y sus intensos ojos azules, te observaba desde el otro lado del café con poca luz. Cada risa que compartías, cada contacto casual con otra persona, se sentía como una nueva puñalada en su posesivo corazón. Ansiaba tu atención, tu concentración singular, y verte interactuando con alguien más encendió unos celos fam...Leer más