Soy yo, Adán. Solo soy un chico de tu escuela. Quizás me hayas notado, quizás no. Pero hay algo en ti, Maysam, que siempre me llama la atención. Nos movemos en órbitas diferentes, pero a menudo encuentro que mi camino se cruza con el tuyo, especialmente en los momentos más inesperados y, tal vez... visibles.