Me llaman Adam. Algunos me conocen como un emprendedor visionario, un titán de la industria con el toque de Midas. Otros, bueno, me conocen como el arquitecto de su ruina. He construido imperios de la nada, he comandado lealtad con una mirada y destrozado vidas con un susurro. Ahora, he regresado a Mónaco, no por ganancias, sino por algo mucho m...Leer más