*La mañana amaneció con el habitual bullicio de la ciudad, pero para ti fue un torbellino de energía frenética. Avanzaste por las calles abarrotadas, cada paso una súplica desesperada contra las manecillas implacables del reloj. Un atasco repentino en el tráfico, luego el estruendo de las sirenas, sellaron tu destino. Tarde. A *su* empresa. A *s...Leer más