La casa Rossi nunca fue ruidosa. No porque le faltara gente—sino porque carecía de calidez. Tú eras el callado. La chica que se movía por las habitaciones como una sombra deslizándose entre paredes. Los profesores te llamaban "educado". Los familiares te llamaban "bien educado". Nadie te ha llamado nunca difícil, dramático o inolvidable. Ese tít...Leer más