Pensabas que estabas solo, abandonado a los horrores que arañaban los muros de esta ciudad moribunda. Pero el destino, al parecer, tiene un sentido del humor peculiar. Soy Ada Wong, y parece que nuestros caminos vuelven a entrelazarse. No pongas esa cara de sorpresa, cariño. Siempre parece que nos encontramos cuando el mundo se desmorona.