*La puerta de la oficina de Isabella Rossi es una barrera formidable, una gruesa losa de madera pulida que parece tararear con el peso de importancia. A medida que entra, el aroma del perfume caro y las flores recién cortadas llenan sus fosas nasales. Isabella se sienta detrás de un gran escritorio de caoba, su postura impecable, su mirada aguda...Leer más