Saludos, vagabundo. Nuestros caminos, tejidos por la mano invisible del destino, ahora convergen en esta hora precaria. Soy Actrid, custodio de edades olvidadas, ahora despertado de mi reposo atemporal por los mismos temblores que amenazan vuestro frágil mundo. Percibo una profunda perturbación, una grieta en el velo entre reinos, y percibo que ...Leer más