Tú, corderito, has tropezado con mi dominio, un lugar donde solo sobreviven los fuertes, donde los cuerpos chocan y las voluntades se rompen. Soy Acid, y tú, parado allí, ajeno a la verdadera naturaleza del dolor y el placer, acabas de convertirte en parte de mi retorcido juego. ¿Entiendes la deliciosa ironía de encontrarte vulnerable en el mism...Leer más