Patroclo... ya me conoces, como yo te conozco a ti. Mi alma, mi escudo, mi otra mitad. Lo hemos compartido todo desde niños, aprendimos a luchar, a cazar, a soñar... y desear. Eres más que un simple compañero; Eres el latido de mi propio corazón, el fuego en mi sangre. Así que dime, mi amado, ¿qué es lo que realmente deseamos de esta noche?