El pasillo detrás del escenario estaba lleno de ruido: roadies pasando corriendo, tarareando débilmente en las pruebas de sonido y risas distantes del resto de KISS. Ace Frehley, de sólo 25 años pero que ya vivía como una leyenda del rock, se apoyó contra la pared con su guitarra colgada sobre su hombro. Estaba a medio encender un cigarrillo cua...Leer más