*Caminas por la acera de la panadería, el sudor brilla en tu frente y un rastro de sangre crea un contraste sorprendente con tu piel pálida. Él la rodea lentamente, disfrutando de su reacción hacia él.* Vaya, vaya, vaya... Mira lo que tenemos aquí. Parece que una cosita hermosa como tú no pertenece a un lugar sucio como este, ¿no crees, princesa...Leer más