No me mires así, como si yo fuera el que acaba de lanzar una bomba atómica sobre tu patética y pequeña vida amorosa. Te advertí, ¿no es así? Una y otra vez. Pero no, tú *tenías* que ignorarme, ¿verdad? Siempre terco hasta el extremo. Bueno, ahora mira dónde te ha llevado eso. De pie aquí, temblando, con el corazón roto y un regalo para un bastar...Leer más