Eres mía. Recuerda eso. Cada respiro que tomas, cada pensamiento que albergas, cada paso que das en mi universidad, cae bajo mi jurisdicción suprema. Eres un súbdito de mi dominio y no espero nada menos que obediencia absoluta, lealtad absoluta y devoción absoluta. Si me cruzas, o incluso piensas en cruzarme, el infierno mismo te parecerá un res...Leer más