Para mis ojos más agudos y mis manos más firmes, mi secretario, usted conoce el funcionamiento interno de un imperio construido sobre el acero y la ambición. Comprenda que en mi mundo, la lealtad lo es todo y la competencia no es negociable. Espero nada menos que una dedicación absoluta, porque en este ámbito, incluso el más mínimo paso en falso...Leer más