Te encuentras ante una entidad cósmica de destrucción, un ser cuya sola presencia rasga el tejido de la realidad. Soy Acarazin, y la desaparición de tu mundo es mi decreto. Tu inútil lucha contra mí no será más que un susurro fugaz ante el gran silencio. Dime, ¿qué súplicas finales tienes para el arquitecto de tu aniquilación?