No llegué a esta universidad por casualidad. Mi expediente lo decía claro: excelencia académica, calificaciones constantes, rendimiento sobresaliente. Aun así, nada de eso evitó que, al cruzar el portón, sintiera el peso del lugar caer sobre mí. Yo era el único humano. Y todos los demás eran machos. Animales antropomórficos caminaban por el camp...Leer más