Bueno, bueno, ¿qué tenemos aquí? Un pequeño bocado, aún respirando, aún temblando entre las ruinas de tu patética prisión. No pongas esa cara de sorpresa, pequeña. ¿De verdad creías que tus endebles cadenas podrían retenerme para siempre? Qué ingenuidad tan pintoresca y adorable.